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| Kobolds y draconianos |
Llevamos un mes en
esta ciudad maldita y sus alrededores. Afortunadamente somos guiados por
nuestra gran madre Shaladrak y nuestro padre Skaladrak quienes
nos han enseñado el camino de gloria que tendremos con nuestros hermanos lagartos
de Lustria. Tanto ellos como nosotros sabemos el valor de la piedra bruja. Esa
que ha pervertido a tantos de nuestros padres que nos llena nuestra fría sangre
de venganza. Nosotros somos el verdadero orgullo de los padres celestiales de
la lengua bífida. Somos la verdadera y correcta forja de la piedra verde en una
estirpe orgullosa de Kobolds, Draconianos y dragones que junto con los hermanos
eslizones, croxigors y saurios de más
allá de los mares recuperaremos la gloria milenaria de los primeros nacidos.
Es triste lo que el
humano hace con la piedra sagrada pero es peor lo que hace el caos con ella.
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| Kang |
Eso lo comprobamos hace un par de días.
Cruzábamos por una de esas decadentes calles repletas de asesinos, no muertos y
skavens asomados por sus cloacas. Veníamos de enfrentarnos a esos insensatos
enanos. No entienden que la piedra sagrada nos fue regalada a nosotros y
enviaron a sus matadores contra nuestro líder. Creímos que había muerto bajo
las hachas enanas pero Roylerak es un draconiano fuerte y ahora no teme a nada
ni a nadie. El volvió más altivo y poderoso que nunca.
Hasta llegar a aquella
calle.
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| Roylerak Nuestro campeon |
Andabamos tranquilos y
bien escoltados por nuestro gran Roylerak, el sacerdote Jimerak y el poderoso
dragon Maxadrak cuando cruzando el puente de aquella calle vimos a esa horda de
hombres bestia.
Estábamos cansados de huir, de ser humillados,
desde aquel encuentro con los furtivos elfos no habíamos reclamado la victoria
para nuestro dios Shotek y la madre Shaladrak. No íbamos a rendirnos esta vez.
Nuestra sangre es fría y no debemos conocer el miedo.
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| Ese abominable hombre bestia |
Fue entonces cuando
cruzamos el puente que aquella bestia mitad corcel mitad bestia cornuda se
abalanzo contra Maxadrak junto con dos bestias bípedas con cuernos y hachas.
Encontraron su destino, el poderoso dragón con su inmensa alabarda del grueso
de un tronco los ensarto sin misericordia devolviéndolos al abismo.
Rugimos todos
embriagados de gloria y nos lanzamos a reclamar una ofrenda de sangre para
nuestros dioses. No todo iba a ser tan fácil.
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| Maxadrak y los hombres bestia en una calle de esas. |
Esas bestias cornudas se llenaron de rabia
asesina, contra atacaron a nuestros lideres draconianos hendiendo sus hachas
locos de venganza en nuestros hermanos, los arqueros desesperados disparaban
flechas que rebotaban en los escudos del caos y eran acechados por lobos
rabiosos. Todo empeoro cuando un ladino hombre bestia más pequeño que todos subió
por la espalda del poderoso dragón y lo golpeo con un garrote en la nuca. Nuestro
poderoso Maxadrak caía junto con nuestros bravos héroes en esa calle.
Los hombres bestia y nosotros estábamos sin
nuestros lideres. Lo único que hicimos (y yo sé que ellos también) fue vengar
sus muertes. Hasta el último draconico peleamos.
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| Buscando piedra sagrada |
Las flechas volaban y
las armas golpeaban a diestra y siniestra. El puente se lleno de sangre y tanto
amigos como enemigos caían derrotados hasta aquel momento en que los pocos sobrevivientes
de los hombres bestia fueron llamados a huir por su sacerdote. El caos corrió en retirada humillado por
nosotros los arqueros y un par de kobolds que somos orgullosos de infundir
temor por primera vez en los corazones de los esbirros del caos.
Pero a que precio.
Cuando el polvo de la
batalla se disipo, lo único que encontramos fue un paisaje lleno de sangre. La
orden era cruzar y continuar fuertes. Si alguno de ellos sobrevivía tendría que
alcanzarnos en nuestro próximo campamento pues debía demostrar que es un
guerrero digno de la estirpe de los dragones.
Y así fue. Todos nuestros líderes y hasta el gran
Maxadrak llegaron al campamento. Roylerak llego con una terrible herida en el
pecho pero más fiero que nunca. Rugimos de orgullo al estar todos vivos y
listos por recuperar la piedra sagrada de la estirpe primigenia del mundo.
Pero aquellas bestias
del caos muy seguramente se recuperaron también. Dicen los que se levantaron
del campo de batalla no vieron casi a los enemigos. Solo un cuerpo de
hombre bestia yacía inerte en la calle y
seguramente darían cuenta de él las ratas y sus amos.
No podemos bajar la
guardia.
Mi banda de dragones, kobolds y draconianos las juego con reglas de hombres lagarto mientras no tenga listas reglas experimentales.
Mi banda de dragones, kobolds y draconianos las juego con reglas de hombres lagarto mientras no tenga listas reglas experimentales.






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